Ya lleva una noche lluviosa como estudiante Norteamericano en Sevilla. Las ocho horas cruzadas por un vuelo transatlantico y dos vuelos conectores le resulta que se despiertó a las tres por la tarde. Ahora, sentado en un Cafe de Indias con un cafe con leche ya puesto (pedido en la lengua torpe de los libros de Español de su universidad), el trata de orientarse. Las diferencias entre el, y sus alrededores empiezan a estar claras. Claro, España es un pais moderno del mundo oeste donde se puede ver Los Simpsons en la televisión y comprar Coco Krispies en cualquier sitio; apenas un fuente de choque cultural. Pero eso no es, el realidad es un cuestión de identidád. Más que el hecho que la lengua es diferente o que la cultura es distinta, es que sus zapatos son diferentes. Es que sus miradas, sus maneras de andar, como se rie, su ropa y en fin, las cosas con las que habia contruido si propia identidad, de repente no valen como antes.
Como los cientos de estudiantes Norteamericanos que vienen cada cuatresemestre (y muchos más de Erasmus) ahora el entiende que las palabras 'choque cultural', que estan bastante abusadas en cada orientación y reunión antes de salir de su pais, signifícan algo diferente. No es que hay un mono a su lado ni 'serpiente a la plancha' en la carta, sino que tiene que asimilarse sus propias ideas de identidad a sus alrededores. Así es la realidad de el primer dia para ese estudiante, mientras se trata imaginar como será la semestre que viene.
miércoles, 14 de octubre de 2009
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